SIEMPRE VERDES

SIEMPRE VERDES

Texto  Bíblico:  “sino que en la ley de Jehová, y su Ley medita de día y de noche. Será como árbol planteado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará” Salmos 1:2-3

Todo ser humano debe sentirse un árbol siempre verde porque nos brinda estabilidad, equilibrio, sensatez, madurez, quietud. ¿Cuántos de nosotros no anhelamos estas virtudes en nuestras vidas? En un mundo donde nada es seguro, donde la inestabilidad e incertidumbre son moneda corriente, donde a diario somos presionados a “reaccionar” conforme a impulsos y sentimientos: ¿Es posible vivir una vida de equilibrio? Tal vez piensas que es muy difícil, casi imposible. ¡Gracias a Dios por su palabra! ¡Fiel lumbrera para nuestros pies! Es aquí donde podemos encontrar la seguridad para cada paso en nuestra vida.

images arbol siempre verdes jpg

 

Perdón Divino

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia,
con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad,
según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,
de reunir todas las cosas en Cristo,
en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,
así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efesios 1:3-10

Cual es tu Prioridad?

 

 

¿CUALES SON TUS PRIORIDADES?

 

Según el diccionario, una prioridad es algo a lo cual damos preeminencia, asignándole cierto grado de importancia.

La mayoría de los hombres no ha llegado a definir cuáles deben ser sus prioridades. Entre los que si lo han hecho, son pocos los que realmente viven de acuerdo con ellas. Podemos escoger cualquier día de la semana, para observar la variedad de prioridades que los hombres establecen para su vida.

DETERMINANDO LO IMPORTANTE.

Todos queremos tener la certeza de que estamos en la voluntad de Dios y saber que nos está bendiciendo. Pero nos hemos preguntado ¿qué es lo verdaderamente importante para Dios? La respuesta pondrá en evidencia lo que debieran ser nuestras prioridades. Tratemos de enfocarnos en estas preguntas para descubrir cuáles son las prioridades de Dios.

Tratemos de enfocarnos en estas preguntas para descubrir cuáles son las prioridades de Dios.

– ¿Qué es lo que Dios quiere que yo sea y que haga?

– ¿Cómo quiere Dios que use mi tiempo y mi dinero?

– ¿Cuáles son los rasgos de carácter y de comportamiento que Dios quiere para mi persona?

– ¿Cuáles son las relaciones y las tareas que Dios quiere que enfatice?

La verdad es que al leer las escrituras descubrimos que Dios quiere que vivamos según prioridades bíblicas, para que seamos cristianos bíblicos. Debemos examinarnos a nosotros mismos y preguntarnos si nuestro sistema de valores están orientados a los principios de vida que nos enseña Jesucristo.

LA VERDADERA PRIORIDAD

Una pregunta: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?”

Una respuesta: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:36-37).

Si podemos comprender este mandamiento en toda su plenitud y absorbemos su importancia, si saturamos nuestra mente con la Palabra de Dios, y entregamos TODO NUESTRO SER a amarle, entonces experimentaremos ese gozo sobrenatural que solo tienen los hijos de Dios.

LO MAS IMPORTANTE ES AMARLE A EL!

Conocer a Dios es amarlo. La persona que puede entender que el Padre anhela tener una relación personal, se sentirá maravillado de ver como Dios ha tomado la iniciativa.

Cómo la experiencia que tuvo el hijo pródigo, cuando andrajoso y casi sin fuerzas físicas para llegar de regreso a su hogar, levanto sus ojos y vio a su padre corriendo hacia el con los brazos abiertos.

 reflexion extraida de http://estudiosbiblicoscristianos.net

Columna de Reflexion para Hoy 01/09/2008

Quién soy yo frente al Señor? ¿Qué puedo pretender, exigir o esperar?

Deseo hacerle ver, estimado lector, las muchas diferencias que hay entre mí y mi Salvador:

1. Él es mi Creador, yo soy Su creación.

2. Él es mi Salvador, yo soy quien fue salvo por Él.

3. Él es sin pecado, jamás pecó, pero yo soy pecador.

4. Él me perdonó todos mis pecados, yo no merezco su perdon y me humillo ante EL.

5. Él es totalmente santo, yo, únicamente en la medida que Él me santificó.

6. Él está en el cielo, yo en el suelo.

7. Él murió por mí clavado de una cruz, yo no morí por nadie.

8. Él, después de muerto, fue sepultado y resucitó. Yo ni morí ni resucité por nadie.

9. Él volverá para recibir a su iglesia en el aire, yo seré uno de los miles de millones de recibidos en las alturas.

10. Él es la cabeza de la iglesia, yo soy apenas una pequeña pieza de Su iglesia.

11. Él convocará a todos los suyos para entregarles, estando en su tribunal, lo que corresponda por nuestro servicio como sus hijos. Yo seré uno de los que comparecerá ante ese tribunal.

12. Él vendrá para reinar por mil años, yo seré uno de sus súbditos.

13. Él es el verdadero Pastor, yo soy apenas una de sus ovejas.

14. Él fue obediente hasta la muerte, y muerte por crucifixión. Yo nunca fui amenazado de muerte y menos crucificado.

15. Él me ofreció la salvación sin obras, yo solamente la recibí por la fe.

16. Él no tuvo padre humano, porque fue engendrado por el Espíritu Santo. Yo en cambio, sé muy bien quiénes son mis padres.

17. Él lo sabe todo, yo soy un ignorante.

18. Él es el Maestro, yo soy un alumno.

19. Él me buscó y me encontró, porque yo nunca lo habría hallado.

20. Él vino del cielo, para buscarme en la tierra.

21. Él no necesita creer ni confiar en mí, porque lo sabe todo, pero yo lo tengo todo confiando y creyendo en él.

22. Él promete y lo cumple todo, yo, si comienzo a prometer, lo más seguro es que nada cumpliré.

23. Él se encargó de mi salvación desde el principio hasta el fin, nada dejó para mí.

24. Él me compró la salvación, el perdón de mis pecados, el cielo, la vida eterna, pagando nada menos que con su vida pura y santa al morir por mí clavado de una cruz.

25. Él inspiró la Biblia, con sus 66 libros, y me prohibió agregar ni quitar nada.

26. Él no tiene preguntas difíciles de contestar, pero responde a cada una de las mías, ¡y por escrito!

27. Él nunca me consulta, pero yo lo hago cada día, y de rodillas le agradezco y le pido, presentándole cuantas cosas recuerdo o creo que debo pedir y agradecer.

28. Él me llama «hijo», yo lo llamo «Padre mío que estás en los cielos».

29. Él me salvó, me mantiene salvo y finalmente, me llevará a su presencia, porque yo no me salvo, jamás podría permanecer salvo, ¡y menos ascender al cielo! ¡Bendito sea mi Creador, mi Redentor y mi único Señor!

30. Él es el Padre amoroso, yo el hijo pródigo.

31. Él me ama siempre, yo a veces lo olvido o lo ignoro. Pero su amor es eterno.

Tal vez me diga usted: «¿Y qué hizo para lograr tanto del Señor?» Le agradezco la pregunta, porque me resulta muy fácil contestársela. Lo único que yo hice, fue depositar totalmente mi fe en Él. Pronto entendí la historia de la sangre del cordero que las familias (cada una) de los hebreos allá en Egipto debían sacrificar y con su sangre pintar “…los dos postes y en el dintel de las casas en que lo (habían) de comer” (Ex. 12:7b). Porque dijo Dios: “Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto” (Ex. 12:12, 13).

¡Y funcionó la sangre que dejaron los hebreos a la entrada de sus casas! Yo entendí entonces que el Señor me salvó mediante su propio sacrificio. Él, a semejanza de ese cordero inocente, derramó su propia sangre en mi lugar y ahora desea que yo confíe que por depositar mi fe en Él, en ese mismo momento obtengo la vida eterna. ¡Él es ese… “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” ¿Confiará usted en Él para ser perdonado y salvo por la eternidad?

Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo únigenito para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga vida eterna.

San Juan 3:16